La geología de La Florida, asentada sobre depósitos aluviales del río Maipo y coluviones cordilleranos, mezcla graves arenosas con lentes de finos limo-arcillosos. Esta heterogeneidad obliga a que todo estudio de mecánica de suelos arranque con un análisis granulométrico que capture tanto la fracción gruesa como los finos pasantes del tamiz #200. El método combinado —tamices hasta 0.075 mm más hidrómetro para los limos y arcillas— es el único camino técnicamente válido para clasificar correctamente un suelo de la comuna. Sin esa curva completa, un diseño de fundación puede subestimar el potencial de consolidación o la susceptibilidad al congelamiento en sectores altos. Complementamos esta caracterización con sondajes SPT cuando se requiere el perfil de resistencia en profundidad, y con límites de Atterberg para ajustar la clasificación USCS de los estratos finos detectados en la hidrometría.
Sin la curva granulométrica completa no hay clasificación USCS confiable, y sin clasificación no hay diseño de fundación que resista un sismo NCh433 en suelos de La Florida.
Procedimiento y alcance
La norma NCh1508.Of2014 y la NCh 1517(2007) rigen el procedimiento completo que aplicamos: tamizado mecánico con serie NCh 165 desde 75 mm hasta 0.075 mm sobre muestra lavada y secada a 110 °C, seguido de ensayo de hidrómetro 152H con dispersante de hexametafosfato de sodio. En La Florida, donde aparecen con frecuencia suelos de doble nomenclatura como SM-SC o CL-ML, la hidrometría es irrenunciable. El hidrómetro mide la densidad de la suspensión a intervalos de tiempo normalizados (15 s, 30 s, 1 min, 2 min, 4 min, 15 min, 30 min, 1 h, 4 h y 24 h), aplicando correcciones por temperatura, menisco y defloculante. Nuestro laboratorio mantiene trazabilidad metrológica en balanzas de 0.01 g y termómetros calibrados. Para obra vial, este ensayo se complementa de manera directa con el
CBR de laboratorio porque la granulometría condiciona la capacidad de soporte del material de subrasante.
Factores del terreno local
No es lo mismo el suelo del sector poniente de La Florida, cercano a la falla San Ramón y con depósitos coluviales gruesos pobremente graduados, que el suelo más fino y orgánico del borde del canal Las Perdices hacia el oriente. En el primer caso, un análisis granulométrico que omita la fracción de finos por debajo de 0.075 mm puede llevar a clasificar erróneamente una grava limosa (GM) como grava bien graduada (GW), subestimando la susceptibilidad a la erosión interna. En el segundo, ignorar la hidrometría deja fuera la fracción arcillosa que controla el potencial de expansión y contracción estacional. El error más frecuente en proyectos de edificación en la comuna es aceptar curvas granulométricas truncadas en el tamiz #200: ese dato incompleto arrastra errores en cadena sobre la permeabilidad estimada, la compactación Proctor y hasta la evaluación de licuefacción en arenas limosas saturadas.